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Trailer Centenario

Contexto
Desde hace cinco años, Tequila Centenario ha forjado una sinergia inquebrantable con la música. Un ejemplo icónico de ello fue su colaboración con la legendaria agrupación Los Ángeles Azules. Esa alianza dio vida a El Ángel Que Nos Une: una de las campañas musicales más memorables de los últimos años en México, la cual generó un hit en plataformas de streaming y patrocinó una exitosa gira nacional e internacional.
Tras un éxito rotundo, Centenario se expandió naturalmente hacia el ámbito de los festivales de música, un sector en auge en México con más de 40 eventos masivos y cerca de 4 millones de asistentes al año. Sin embargo, este crecimiento trajo consigo un desafío: la sobresaturación. Con hasta diez patrocinadores por festival, incluidas numerosas marcas de bebidas alcohólicas, la pregunta era: ¿cómo lograr un impacto diferencial y significativo en un entorno con exceso de marcas y activaciones?
Objetivo
Reto

La idea
En un ecosistema musical saturado de marcas y activaciones, Tequila Centenario necesitaba destacar con una propuesta que, además de generar presencia de marca y branding en los festivales musicales, fuera significativa y memorable. Como insight, identificamos un verdadero pain point para los asistentes: el tiempo perdido entre filas, recargas y cobros para lograr tener una bebida en la mano. Se calcula que una persona pierde en promedio 15 minutos desde que inicia todo el proceso, lo que se traduce en menos tiempo para disfrutar a sus bandas favoritas sobre el escenario.
La estrategia fue clara: convertir la experiencia de degustación y consumo del producto en un habilitador de momentos memorables, mediante un modelo de activación modular, escalable y con presencia integral en todo el recorrido del fan dentro del festival.
Así nació Trailer Centenario, una plataforma itinerante que viajó a los principales festivales del país y se transformó en un brand asset multifuncional.
El diseño partió de la movilidad y adaptabilidad: un tráiler que al desplegarse habilitaba barras de servicio y una zona de relax, y que iba acompañado de un escuadrón de barras satélite, carritos, charoleros y mochileros para asegurar cobertura en cada rincón de los recintos. En la parte alta del Trailer Centenario acondicionamos el spot más privilegiado para disfrutar del concierto sin perderse un solo acorde, lo que reforzó la idea de que con Centenario nadie se pierda a sus bandas favoritas.
Con este modelo, Tequila Centenario no sólo ofreció degustaciones, sino que convirtió el producto en un ritual inmediato y ágil, y se integró en el flow de la experiencia musical como el tequila que acompaña los momentos únicos en los festivales.
¿Cómo lo logramos?
La implementación se centró en llevar la música a diferentes lugares mediante una activación itinerante. Esta activación fue diseñada como un activo modular, fácil de montar y transportar: un tráiler que se convirtió en el estandarte de la marca y en un ícono reconocible. Su presencia en los mejores eventos sirvió para que los consumidores identificaran a Tequila Centenario como el referente de una experiencia musical inolvidable.
El Trailer Centenario recorrió seis festivales emblemáticos a lo largo de 2024 y parte de 2025. El viaje comenzó en la Ciudad de México con el Tecate Emblema y Morat, continuó en Guadalajara con el Festival Remind GNP y se trasladó a León para el FIG (Festival Internacional del Globo). Posteriormente, subió a Monterrey para el Machaca y concluyó en Tijuana con el Tecate Península.
Para la degustación se diseñó una coctelería especial que resaltó las notas, el sabor y las características del Tequila Centenario Reposado y del Tequila Centenario Plata. En el caso del Reposado se ofreció el famoso cantarito, mientras que el Plata se sirvió en sangría, botanero y twist, sin olvidar los tradicionales caballitos derechos.
Los elementos clave del éxito no sólo fueron el despliegue operativo de personal y mobiliario, sino también los detalles que generaron engagement. Entre ellos destacó la dinámica de buscar las Alas Centenario impresas en el fondo de los vasos. Quienes las encontraban podían canjearlas por merchandise oficial y coleccionable de cada evento (sudaderas y chamarras), lo que convirtió la experiencia en un recuerdo tangible y único.











